El mismo factor que penalizó la semana pasada el comportamiento de los mercados de bonos y acciones mundiales, el conflicto en Oriente Medio y el consiguiente repunte del precio del crudo, seguirá “castigando a estos mercados” al comienzo de la semana que HOY comienza. Así, la posibilidad de que el conflicto se alargue más de lo esperado en un principio y que ello conlleve el cierre del estrecho de Ormuz por mucho tiempo, hecho que condiciona el flujo de petróleo y gas por el mismo -aproximadamente el 25% de la oferta mundial de ambos productos- y, por ello, provocar, como ya lo está haciendo, un fuerte incremento del precio de ambas materias primas, está llevando a los inversores a reducir sus posiciones de riesgo a marchas forzadas. Todos los activos que habían subido con fuerza en los últimos meses están siendo duramente castigados, algo habitual en este tipo de situaciones, más teniendo en cuenta las exigentes valoraciones alcanzadas por muchos de ellos.
Así, y si hasta ahora los inversores, especialmente en las bolsas estadounidenses, apostaban por un conflicto corto con un mínimo impacto económico, el escenario está comenzando a cambiar. La posibilidad de que el fuerte incremento del precio de la energía termine haciendo descarrilar la recuperación económica en muchas partes del mundo, concretamente en Europa, parece cada vez más factible, siempre y cuando el conflicto en Oriente Medio se enquiste y el estrecho de Ormuz siga cerrado de facto.
El repunte de los precios energéticos -el precio del crudo ha subido cerca del 70% en pocos días-, de consolidarse provocará un incremento de la inflación, condicionando la política monetaria de los principales bancos centrales que, en lugar de seguir bajando sus tasas oficiales, es factible que terminen planteándose la posibilidad de subirlas. Además, los mayores precios energéticos afectarán directamente al crecimiento económico, lastrando el consumo privado y penalizando los márgenes de muchas cotizadas. Este, que sería el escenario más negativo, tiene aún que confirmarse, ya que es factible que el conflicto, por interés de ambas partes, termine en pocas semanas, algo que sería lo deseable.
Hasta entonces, tanto las bolsas como los mercados de bonos seguirán muy presionados, pudiéndose convertir en el primer caso lo que hasta ahora era un simple pull back -caída de entre un 5% y un 10% de los índices-, en una corrección técnica, con los índices cediendo más del 10% desde sus recientes máximos. Sólo en el caso de que el conflicto en Oriente Medio se enquiste y amenace con provocar una recesión económica global el mercado pasaría de alcista a bajista, algo que, de momento, no creemos que vaya a ocurrir.
En el corto plazo, por tanto, será la evolución de la situación en Irán lo que determine el comportamiento de las bolsas mundiales y, de momento, las noticias no son positivas, con algunos países de la región como Kuwait y EAU anunciando este fin de semana que han parado sus producciones de crudo al no poder darles salida a través de Ormuz, mientras que Israel ha bombardeado algunas infraestructuras energéticas en Irán. En nuestra opinión, el mayor problema al que se enfrentan de momento los inversores es la falta de visibilidad, ya que, a día de HOY, los objetivos de EEUU e Israel al iniciar la guerra no terminan de estar claros, lo que hace muy complicado determinar cuándo puede acabar el mismo.
HOY, y tal y como ha ocurrido en las bolsas asiáticas, esperamos que las bolsas europeas abran con importantes descensos, lastradas por el fuerte incremento del precio del petróleo, que ha superado holgadamente los $ 100 el barril, algo que no ocurría desde 2022, tras el inicio de la guerra de Ucrania. En estas circunstancias, la agenda macro del día queda en un segundo plano, ya que todas las cifras que se den a conocer a partir de ahora -HOY se publican los pedidos de fábrica y la producción industrial de enero en Alemania- serán considerados “pasado” por los mercados, dado el potencial impacto del conflicto de Oriente Medio en el escenario económico mundial futuro. Así, seguirán siendo las noticias que lleguen sobre el desarrollo de la guerra en Irán y su impacto en el precio del crudo los que determinen la tendencia de los mercados de bonos y acciones durante la sesión.
Por lo demás, cabe destacar que el dólar, ejerciendo de activo refugio, sigue revalorizándose con relación al resto de principales divisas; que los rendimientos de los bonos continúan repuntando; que el precio del oro baja ligeramente y que el de la plata se muestra estable; y que los precios de las criptomonedas vienen recuperando terreno.
Este artículo ha sido escrito por Juan José Fernández Figares para LinkSecurities.
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