Por segunda semana de forma consecutiva los mercados de bonos y de acciones occidentales se han visto penalizados por el impacto que la guerra en Irán está teniendo en los precios de la energía. Este negativo escenario ha llevado a los principales índices bursátiles europeos y estadounidenses a ceder todo lo ganado hasta febrero, entrando todos ellos en pérdidas en lo que va de ejercicio, con los estadounidenses situándose a su nivel más bajo desde el pasado mes de noviembre.
El impacto que el conflicto en Oriente Medio está ya teniendo en los mercados de gas y petróleo, con fuertes incrementos de los precios de ambas materias primas, consecuencia de la imposibilidad de que una parte sustancial de la producción mundial de las mismas, entre el 20% y el 25%, atraviese el estrecho de Ormuz, que se encuentra actualmente prácticamente cerrado por los ataques iraníes, y, sobre todo, el temor a que, de persistir esta situación, la inflación vuelva a repuntar en las principales economías desarrolladas, está llevando a los inversores a reducir sus posiciones de mayor riesgo y a realizar beneficios en aquellos activos que más se han revalorizado en los últimos meses.
La posibilidad de que la situación se enquiste y de que el conflicto dure más de lo esperado inicialmente, y que ello pueda terminar condicionando las políticas monetarias de los bancos centrales parece cada vez más factible. En este sentido cabe señalar que, si hasta antes del inicio de la guerra los inversores apostaban por nuevas rebajas de tipos en las principales economías, ahora sus “apuestas” han girado 180 grados, y ya comienzan a descontar alzas de las tasas de interés oficiales a lo largo del año.
De todo ello tendremos esta semana información de primera mano ya que en los próximos días se reunirán los comités de política monetaria de los principales bancos centrales mundiales, empezando por el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Reserva Federal (Fed), que lo hará el martes y el miércoles; por el Consejo de Gobierno del BCE, que lo hará el jueves; y por el comité de política monetaria del Banco de Inglaterra (BoE), que también se reunirá ese mismo día.
Pero, además, a lo largo de esta semana también se reunirán, entre otros, los comités de política monetaria del Banco Central de Suiza, del Banco Central de Japón y del Banco Central de Canadá.
Lo más relevante de todas estas reuniones, en las que no esperamos en principio ninguna actuación en materia de política monetaria, es lo que comuniquen al mercado todos estos organismos sobre el cambio en el escenario macroeconómico, concretamente en sus expectativas de crecimiento económico y de inflación, que el conflicto en Irán puede llegar a provocar. Algunos de estos comités, además, darán a conocer sus nuevos cuadros macroeconómicos, lo que aportará mucha información sobre cómo ven ellos que la guerra en Irán y su impacto en los mercados de la energía van a terminar impactando en todas estas economías.
Mientras tanto, los inversores seguirán muy atentos a todas las noticias que lleguen sobre el desarrollo del conflicto, sobre todo por el impacto que puedan tener en los mercados de la energía, concretamente en el precio del gas y del petróleo, que seguirán ejerciendo como “termómetros” de la situación para los inversores. En ese sentido, cabe destacar la “presión” que está ejerciendo el gobierno estadounidense sobre otros países aliados para que le ayuden a reabrir el estrecho de Ormuz. Según the Wall Street Journal, la administración Trump estaría a punto de anunciar que varios países han acordado ayudar a escoltar el tráfico de buques petroleros a través del estrecho de Ormuz, aunque no está claro si eso ocurrirá antes o después del fin de las hostilidades.
Es precisamente esta noticia la que ha provocado que esta madrugada los futuros de los índices de Wall Street se hayan girado al alza, lo que ha facilitado también que las principales bolsas asiáticas hayan cerrado muy por encima de sus niveles más bajos del día, con algunas de ellas con ligeros avances.
Es por todo ello que esperamos que, al menos al comienzo de la jornada, los principales índices bursátiles europeos intenten recuperar algo de lo cedido en los últimos días, abriendo al alza. Posteriormente, y en una sesión de escasas referencias macroeconómicas y empresariales, será el comportamiento del precio del crudo el que determine la tendencia que adoptan tanto las bolsas europeas como las estadounidenses.
Por lo demás, cabe destacar que esta madrugada el dólar viene cediendo algo de terreno con relación al resto de principales divisas; que el precio del petróleo sigue subiendo, consolidándose el del Brent por encima de los $ 100 el barril; que los precios del oro y de la plata muestran ligeros avances; y que los precios de las principales criptodivisas muestran todos ellos significativos avances.
Este artículo ha sido escrito por Juan José Fernández Figares para LinkSecurities.
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